CCA

Editorial – Vuelta a Clases – Marzo 2025

Acaba de comenzar un nuevo año y desde la Cooperativa Club Ancap no queríamos perder la oportunidad de saludar alegremente a nuestros socios y nuestras socias, a la vez que les agradecemos por la confianza depositada en esta cooperativa a lo largo de todos estos años. Nuestra cooperativa, como todo el movimiento cooperativo, solo tiene sentido con la confianza y la participación de sus socios y socias, nuestro centro es el bienestar del colectivo de socios.

Hoy en día, los procesos colectivos enfrentan serios desafíos. La palabra libertad se ha comenzado a utilizar cada vez más como justificativo de las peores injusticias, y se ha aceptado la idea de que la maximización del beneficio individual es lo primordial. Se nos dice que la solución a los problemas colectivos radica en la competencia y en el esfuerzo individual, desestimando las desigualdades estructurales y dejando de lado la importancia de la cooperación. En este escenario, la sociedad se fragmenta aceleradamente, y problemas que antes se resolvían con soluciones colectivas ahora se convierten en obstáculos insalvables para las mayorías, más aún cuando los recursos continúan concentrándose en unas pocas manos.

En línea con lo anterior, la educación se ha convertido en un espacio de disputa fundamental. De manera creciente, se proponen reformas para adaptar los sistemas educativos a un mercado laboral cada vez más exigente, centrándose en la competitividad y la rentabilidad antes que en la formación de ciudadanos críticos y comprometidos con la comunidad. Y es en este debate donde creemos que el cooperativismo tiene mucho que aportar: a lo largo de su historia, ha demostrado ser un gran promotor de la colectivización de los problemas y de la búsqueda de soluciones basadas en la cooperación. Su propuesta, en contraste con la mercantilización educativa, pone en el centro a los colectivos humanos y sus necesidades compartidas.

El cooperativismo ofrece una perspectiva alternativa y necesaria, una que prioriza el bienestar colectivo y no la hegemonía del individuo. En este sentido, es fundamental recordar el valor democrático y solidario del movimiento cooperativo, orientándose hacia la generación de oportunidades y libertades colectivas. Mientras el discurso dominante exalta la autonomía individual y relega las soluciones comunitarias, es crucial revitalizar el sentido de libertad como la capacidad de una sociedad para definir sus propias normas, actividades e intereses. Pero ¿cómo podemos volver a posicionar la alternativa colectiva? ¿Qué acciones podemos tomar para promover la cooperación?

Una posible respuesta a estas preguntas podría encontrarse en las ideas de Walter Frantz (2001), quien destaca la estrecha relación que existe entre la cooperación y la educación. Para él, ambas actividades implican la interacción entre personas con el fin de alcanzar acuerdos y lograr objetivos comunes. En esa línea, cooperar es en sí mismo un proceso educativo, ya que permite a los grupos discutir democráticamente y llegar a nuevos entendimientos sobre la realidad que les rodea. A su vez, la educación, concebida como un acto colectivo, involucra prácticas cooperativas al fomentar el diálogo de saberes y la construcción de conocimiento compartido.

Existen numerosas experiencias de prácticas cooperativas en entornos educativos. Estos que siguen son algunos de los varios ejemplos: están las cooperativas escolares, que reúnen a estudiantes, docentes y familias en torno a uno o varios objetivos compartidos; hay experiencias en los Centros de Atención a la Infancia y a la Familia (CAIF); también existen convenios de formación entre UTU y nuestra CUDECOOP para la capacitación en cooperación y cooperativismo de estudiantes y docentes de Escuelas Técnicas y Agrarias. A su vez, la CUDECOOP celebra convenios con la Universidad de la República (UdelaR) para la formación de estudiantes a través de pasantías en cooperativas. Por su parte, el Instituto Nacional de Cooperativismo (Inacoop) y el Servicio Central de Extensión y Actividades en el Medio (SCEAM) de la UdelaR dictan cursos sobre cooperativismo y asociativismo en los que participan integradamente tanto estudiantes de la universidad, como docentes de primaria y secundaria. Además, este mismo curso es dictado por docentes de la UdelaR en comunidades escolares con el objetivo de reconocer, sistematizar y promover las prácticas cooperativas.

Debido a la riqueza de estas experiencias, y a la importancia que tiene la cooperación en la resolución de conflictos y la superación de dificultades, reafirmamos la importancia de seguir extendiendo las prácticas cooperativas en los entornos educativos. La historia del movimiento cooperativo ha demostrado su capacidad para resolver problemas colectivos y generar soluciones que beneficien a muchas personas. Nuestros principios nos comprometen con la comunidad y con la construcción de una sociedad más justa, equitativa y solidaria.

Luego de un año electoral en el que como sociedad definimos un rumbo para el próximo quinquenio, instamos a que el movimiento cooperativo participe activamente en la discusión sobre el futuro de la educación en nuestro país. Continuemos trabajando juntos y juntas en la construcción de un horizonte común, porque el cooperativismo es, ante todo, un camino de construcción colectiva.

COMISIÓN DE EDUCACIÓN, FOMENTO E INTEGRACIÓN COOPERATIVA DE LA COOPERATIVA CLUB ANCAP

Marzo 2025

 

 

0