CCA

Editorial – Volvemos a clase – Marzo 2026

Con la llegada de un nuevo año escolar, desde la Cooperativa Club Ancap queremos hacer llegar nuestro saludo a nuestros socios y socias, y extendemos nuestros mejores deseos para el inicio del año académico de las nuevas generaciones. En este contexto, además, proponemos algunas reflexiones en torno a las generaciones más jóvenes y al deber que tenemos las generaciones adultas de garantizar un futuro justo y sostenible para las que vienen.

En línea con lo anterior, el desarrollo de niños, niñas y adolescentes requiere de un entorno saludable, seguro y cuidado, que favorezca tanto su aprendizaje como su crecimiento personal. Al mismo tiempo, es responsabilidad de las generaciones adultas asegurar que nuestras decisiones y acciones en el presente no limiten ni condicionen el futuro de quienes hoy están creciendo y formándose. Por esta razón, el séptimo principio cooperativo (la preocupación por la comunidad) adquiere un papel central, al establecer de forma explícita el compromiso que las cooperativas tienen con el desarrollo sostenible de las comunidades.

La acción cooperativa se inscribe siempre dentro de un entramado social concreto: nace, se desarrolla y se proyecta dentro de una comunidad, ya sea local, regional o global. Por esta razón, toda iniciativa de nuestras cooperativas debería reportar un aporte social y colectivo, no solo hacia sus socios y socias, sino también hacia el entorno social y ambiental en el que se inserta. Esto refuerza la necesidad de que las cooperativas incorporen el cuidado del medioambiente como parte constitutiva de su accionar, evitando comprometer recursos y condiciones de vida de las futuras generaciones.

Existen diversas experiencias que muestran alternativas posibles en cuanto a la sostenibilidad ambiental. A nivel nacional, un ejemplo significativo vinculado al ámbito educativo es el de Ceibal, centro responsable de la innovación e integración tecnológica en las aulas. Según datos difundidos por el propio organismo, entre el 75% y el 80% de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (como computadoras y tablets fuera de uso) logran ser reubicados. Esta práctica no solo implica un ahorro económico, estimado en aproximadamente tres millones de dólares anuales, sino que además promueve la circularidad de los recursos, reduciendo el impacto ambiental del proyecto.

Por otra parte, el movimiento cooperativo también ha propuesto alternativas orientadas a la economía circular y la reutilización de residuos. En este sentido, es necesario reconocer el rol de las cooperativas de clasificadores y clasificadoras, tanto a nivel nacional como internacional. Estas cooperativas centran su actividad en los procesos de reciclaje, trazabilidad y sostenibilidad, al tiempo que contribuyen a la inclusión laboral y a la formalización de una actividad esencial para la sociedad: la gestión, clasificación y reciclaje de residuos.

Finalmente, desde el cooperativismo en general, y desde la CCA en particular, reafirmamos nuestro compromiso con el control y la reducción del impacto ambiental de nuestras prácticas productivas y de consumo. Nuestra cooperativa, junto a sus socios y socias, reconoce y valora experiencias como las mencionadas, renovando con su accionar el horizonte hacia la construcción de comunidades más justas, solidarias y ambientalmente sostenibles, tanto en el presente como de cara al futuro.

 

COMISIÓN DE EDUCACIÓN, FOMENTO E INTEGRACIÓN COOPERATIVA

Cooperativa Club Ancap

Febrero 2026

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